
Domingo 5:07 de la noche, o Lunes 5:07 de la mañana. Llego del trabajo, y vuelvo a llegar depués de sacar a Jonka. Pitufa me dijo que sobraría ensalada de pasta de su cena para cuando llegara. Abro el frigo y no la encuentro. Miro de arriba a abajo y no veo nada parecido. Tenemos que hacer una compra grande, no hay mucho que buscar. Por fin encuentro los macarrones. Están en un mini-taper. Los vuelco en un plato y me sorprendo por que el bote engaña, o la pasta se ha multiplicao. Estupendo, pero hay que aliñarlo. Una latita de atún con su aceitito de oliva. Abro uno de esos botes de salsas que venden para mojar nachos. Leo sus ingredientes: agua, pasta de tomate (13%), pimientos rojos (7%), cebollas (6,5%), pimiento verde (4,7%), azúcar, vinagre, almidón de maiz modificado (que miedo), sal, pimientos jalapeño (0,8%), especias (grano de mostaza), aromas y azúcar caramelizada.
Pruebo una, muy bien aprovechada, cucharada grande de esa salsa. El primer impacto de sabor rico rico. Cinco segundos después ardía. Lo rebajo bastante con tomate frito y se lo añado a los macarrones con el atún, y con su aceite. Por encima, medio sobre de queso en polvo hasta que cubre la salsa y, para terminar, una loncha de queso para sandwish redoblada señalando el centro del plato. Tres minutos y medio de microhondas, y vaya desayuno de antes de dormir que me acabo de marcar.
Esto es una anécdota, más que una receta.
Benditos macarrones Pitufa ;)